El señor Blores va con una señorita a una exclusiva joyería y pretende impresionarla. Le dice al vendedor, que ese día era el dueño del negocio: “Atienda usted por favor con la mayor dedicación a mi novia y ofrézcale las mejores y más finas joyas” -“Con mucho gusto, señor Blores”, responde el dueño. -“Con qué comenzamos, cariño? Con un collar de oro te parece?” -“Pero esos collares empiezan en US$ 3500!!” -“Ya le dije que de dinero no se habla acá! Yo trabajo muy duro y quiero gozar el dinero que gano sin estar escatimando y esta vez deseo complacer a mi novia con las joyas que ella elija, sin importar el precio.” “Separe ese collar, porque lo llevamos!” pide el señor Blores. “Y qué pulseras puede ofrecernos del mismo juego?” “Este juego de pulseras tiene oro del mismo color y textura e incrustaciones de brillantes del mismo tamaño, señor!” “Excelente, llevamos esas pulseras”, indica el señor Blores. “Alguna otra cosa desea la dama?” pregunta el dueño del negocio. “Podrían ser unos aretes” dice ella, feliz. “Denos un juego de aretes de la misma colección que las anteriores joyas, por favor” pide el señor Blores. El dueño reúne todas las joyas que había escogido la jovencita y le dice: “La felicito, señorita, ha escogido usted con un gusto extraordinario. El dueño saca su talonario de facturas y escribe la factura. Termina y trae su calculadora para calcular el total. Es de US$25 000! El señor Blores saca su chequera y con la mayor de las calmar gira el cheque por estos $25 mil dólares y se lo entrega al dueño de la joyería. Advierte cierta desconfianza en el viejo señor y le dice: “Ya sé, señor, es la primera vez que yo le hago una compra y quizás usted piensa que este cheque no tiene fondos y que no podrá cobrarlo después, no es así?” -“Hagamos una cosa armoniosa”, propone el señor Blores: -“como es ya tarde el viernes, dejamos acá las joyas y el cheque. Cuando haya usted cobrado ya el cheque el lunes, me llama y regreso con la señorita a recoger las joyas. Así se queda usted tranquilo y nosotros sabemos que estas joyas son las que llevaremos” “Tengo una solución perfecta a este problema:”quédese usted con las joyas y cuando lo cuando haya cobrado el cheque temprano este lunes, me avisa y regreso con esta fina señorita y juntos recogemos todas las joyas, le parece?” -“Qué idea tan brillante, señor Blores! le dice el joyero mientras lo abraza felicitándolo por tan genial idea. “de todas maneras, siendo hoy viernes por la tarde, no tendrá inconveniente en esperar hasta el lunes. No es así, señor? El lunes suena el teléfono del señor Blores en la mañana. El señor Blores levanta el fono y era la llamada del dueño de la joyería: “Oiga, señor Blores, hay un gran problema en su banco: me han dicho que su cuenta no tiene ni cien dólares y debe haber veinticinco mil para poder yo cobrar el cheque que usted me giró el último viernes cuando estuvo en mi joyería con aquella bella joven.” “Lo siento por usted, pero ese cheque nunca tuvo fondos, señor!” “Rómpalo nomás y déjeme agradecerle porque no sabe lo sediiita que salió esa flaca de su tienda!” Ahora ya no puede caminar ni sentarse!” “y por favor, no vaya a decir que me conoce cuando regrese a su joyería la próxima semana con otra flaca!” “le prometo comprar algo en serio para mi madre pronto para proteger su negocio.”