Jorge recibe una llamada de su enamorada que le dice:”Ven a mi casa rápido, Jorge, que no hay nadie en este momento.” Jorge sale inmediatamente, feliz pensando en lo que podría hacer con la chica, que siempre estaba demasiado protegida por sus padres, que vivían con ella. El chico hasta se dio el tiempo de pasar por la farmacia y comprar un par de condoncitos… Fue triste saber que, efectivamente, nadie estaba en la casa de su enamorada, ni siquiera ella misma!